La esencia de la Astrología Evolutiva

1) Evolución

La manera más simple de validar la ley natural de la evolución se basa en la experiencia humana universal según la cual todos nosotros sabemos que nos encontramos en un estado continuo de devenir. Esto no está en función de una creencia, no es algo en lo que sea necesario creer. Es simplemente un hecho dado.

Por supuesto, cualquiera de nosotros puede observar la ley natural de la evolución en incontables formas, en la totalidad de la Creación. Podemos observarla en la evolución de la forma de vida humana. Podemos observarla en la vida de las plantas y los animales. Podemos observarla a través de los cambios fundamentales producidos a lo largo de grandes extensiones de tiempo en la Tierra misma como un planeta en evolución. Podemos observarla a través de los telescopios apuntando lejos, hacia afuera, hacia los universos. Podemos incluso observarla incluso al nivel molecular de la vida.

La evolución puede reducirse a y significar, el cambio de forma, el cambio de estructura, el cambio de la energía, cualquier tipo de cambio. La sola palabra cambio implica la evolución.

La evolución está siempre precedida por otra ley natural llamada involución. Lo que esto significa es que para que pueda tener lugar el cambio o la evolución en alguna estructura, forma, patrón de energía, dinámica, etc., siempre será precedida por una involución, lo que simplemente quiere decir el fin o la destrucción de algo que pre-existía.

Aquello que pre-existe, cuando la evolución o el cambio se vuelven necesarios, implica y significa que algo en lo pre-existente, una dinámica, estructura, etc., está promoviendo un estado de estancamiento o no-crecimiento. En todas las formas de vida, en todo lo que existe como fenómeno dentro de la totalidad de la Creación, existe otra ley natural llamada de la supervivencia. Cuando esta ley natural se ve activada o estimulada, por la razón que sea, siempre ocasionará la acción de la ley natural de la involución conducente a la evolución, a fin de que pueda tener lugar la supervivencia de esa forma de vida, estructura, etc.

Las leyes naturales de la evolución y la involución se manifiestan de dos modos. Un modo es la manifestación de procesos de cambio lento, progresivo, no-cataclísmico. Darwin llamó a esto la ley natural de la uniformidad. El otro modo, por supuesto, es el cambio cataclísmico, en el cual la naturaleza misma del proceso de involución que lleva a la evolución es intenso y muy abrupto.

Esto es muy diferente que la evolución reflejada en la ley natural de la uniformidad, que permite el cambio gradual a lo largo del tiempo. La evolución cataclísmica crea un cambio repentino que es inmediato y completo.

De nuevo, estas dos formas naturales de evolución son observables por cualquiera, como hechos, sin necesidad de ninguna creencia. La ley natural de la evolución y la involución se correlacionan astrológicamente con Plutón.

 

2) El Alma

La palabra Alma ha exisitido en casi todos los sistemas de lenguaje humano que han habido en la Tierra. Entonces, ¿qué es?

¿Podemos abrir el cerebro y encontrarla? Obviamente, no podemos. Pero tampoco podemos, por ejemplo, abrir el cuerpo físico y encontrar una emoción. Sin embargo, sabemos que todos tenemos emociones.

¿Podemos abrir el cerebro y encontrar el pensamiento? No. Sin embargo, todos sabemos que tenemos por lo menos uno o dos pensamientos en la cabeza.

¿Podemos abrir el cuerpo y encontrar la tristeza, o la depresión, o la felicidad, o el amor? No. Sin embargo todos  sabemos que estas cosas existen en nuestro interior.

Así, obviamente, estamos tratando con la naturaleza de la energía. El Alma es energía, la cual no es diferente de la energía de la conciencia misma. Otra vez, no podemos abrir el cerebro y encontrar la conciencia. La conciencia es para los científicos uno de los más grandes misterios

de todos, ya que no pueden explicar su origen, ni siquiera cómo llegó a existir.

La conciencia se correlaciona astrológicamente con Neptuno. Este es exactamente el punto de partida de lo que llamamos religión y filosofía: la necesidad humana de contemplar y considerar, parte del deseo de saber de dónde venimos y por qué.

A la vez este deviene el factor causal de las creencias, en cuanto las creencias son resultado de la ponderación por el ser humano sobre el origen de la vida misma. Pero, ¿hay alguna diferencia entre las creencias y realmente saber? ¿Existe un modo de saber las respuestas a la grandes preguntas cósmicas, en vez de necesitar creer en una respuesta? La noticia feliz es que sí existe.

Por ejemplo, por el hecho desnudo de que hay una Creación manifestada, como hecho,  tienen que haber VERDADES QUE EXISTEN INHERENTEMENTE debido al hecho de la Creación manifestada en primer término. Por el hecho de su existencia, la mayoría de nosotros podemos fácilmente razonar que tiene que haber algo que es el origen de la Creación. En lenguaje genérico podríamos llamar a esto el origen De Todas Las Cosas, o La Fuente, y en terminología religiosa es llamado Dios o la Diosa.

La conciencia es ciertamente parte de la Creación manifestada. Existe. Aquello que es el origen de la conciencia, por sí mismo, debe también ser consciente. De este modo, la totalidad de la conciencia emana de esta Fuente.

Como hecho observable todos sabemos que la conciencia se encuentra en todas las cosas; todas las formas de vida. Y todas estas formas de vida tienen la apariencia de existir separadas de las demás formas de vida, sin embargo, están simultáneamente conectadas con ellas; dos plantas, una próxima a la otra, aparecen separadas, sin embargo están simultáneamente conectadas la una a la otra por el simple hecho de ser plantas. Por lo que, por un lado, está el aspecto individualizante de la  conciencia; sin embargo, por el otro lado, está el aspecto universal de la conciencia, que liga juntos todos  los aspectos individualizantes de la conciencia.

 

La Ola y el Océano

Otra manera de ilustrar esto es la famosa historia de la ola y el océano. La mayoría de nosotros estará de acuerdo en que el océano es el origen de la ola. Sin embargo, desde el punto de vista de la ola, si el aspecto individualizante de la conciencia se centra en ella, la ola aparece y parece separada. En otras palabras, si el centro de gravedad de la conciencia está centrado en la ola, entonces, desde ese centro de gravedad la ola aparece, y es experimentada, como algo separado de su propia fuente-el océano.

Al contrario, si el centro de gravedad dentro de la conciencia es el océano mismo, entonces el océano simultáneamente experimenta su totalidad, al mismo tiempo que experimenta  el aspecto individualizante de sí mismo, manifestado en la ola que emana de él.

Exactamente del mismo modo, entonces, la Conciencia Universal, que es el origen de toda conciencia, ha creado y manifestado la totalidad de la Creación manifestada. La que, por supuesto, incluye al ser humano y la conciencia que existe en él.

En la conciencia humana existe un aspecto individualizante natural. Este aspecto individualizante se produce como el resultado natural de que la forma de vida humana posee una forma distinta e individual respecto a su raíz-la forma de vida humana como una semilla, por así decirlo, que produce muchas otras ramas-lo que no es diferente que el océano y la ola. Así, cada forma de vida humana posee su propia conciencia individualizante, que se llama Alma.

El Alma, entonces, es una conciencia o energía inmutable, que naturalmente es parte de la Conciencia Universal que la creó en primer término. Aquí, inmutable significa que no puede ser destruida. ¿Por qué? Porque la energía nunca puede destruirse, solo puede cambiar de forma – evolucionar.

 

Entonces, ¿cómo evoluciona el Alma?

¿Qué dinámicas le son inherentes que son la causa de su propia evolución? Dentro de todas las Almas humanas existen dos deseos antitéticos, siendo que EL DESEO ES LO QUE DETERMINA LA EVOLUCIÓN.

Un deseo es el de RETORNAR a aquello que es nuestro origen, y el de toda la Creación en primer término.

Y el otro deseo es el de SEPARARSE de Aquello que es El Origen De Todas Las Cosas.

Esta simple dinámica interior de Alma es también la causa o ley natural, de la libre voluntad, o libre albedrío. La evolución de Alma simplemente se basa en la progresiva eliminación de todos los deseos de separación, con la exclusión sólo del único deseo que puede persistir: el de retornar al Origen De Todas Las Cosas. Esto no requiere en absoluto de ningún sistema de creencias, ni pertenecer a ninguna religión. Esta simple verdad, por ser función de la ley natural, puede ser validada por cualquiera a través de su propia experiencia de vida. ¿No es cierto, por ejemplo, que cualquiera de nosotros puede tener cualquier deseo de separación imaginable? Por ejemplo, el deseo de una o un nuevo amante, un nuevo puesto de trabajo o un avance en su carrera, una nueva posesión, etc. Y podemos tener la habilidad para que se manifieste aquello que deseamos.  Y cuando lo conseguimos, de hecho tenemos un sentimiento de satisfacción por haber logrado aquello que deseamos. Pero ¿qué es lo que, pronto, lo reemplaza? ¿No es un sentimiento de insatisfacción, el sentimiento de que “hay algo más”? Precisamente este sentimiento de insatisfacción, el sentimiento de algo más, hace eco del deseo último, el de retornar al Origen De Todas Las Cosas-el único deseo que nos traerá esa satisfacción definitiva. Todos tenemos esta experiencia universal.

Entonces, ¿cómo podemos saber, independientemente de un sistema de creencias, que de hecho existe una Fuente Última?

El ser humano supo hace mucho, mucho tiempo, antes de que se manifestaran las religiones y complejas cosmologías, a través de la contemplación interior, de la “mirada” interior, que, cuando la respiración del cuerpo, la inhalación y exhalación, se vuelve muy ligera, hasta incluso detenerse, se presentaba en el interior de su conciencia una LUZ. Esto se produjo como una función natural de la respiración al hacerse superficial o detenerse. Naturalmente.

Mucho más tarde en la historia humana esto será llamado el famoso tercer ojo. Y es esta misma Luz que simbolizaba, y conectaba con, la conciencia individual reflejada en el Alma con la Conciencia Universal que es El Origen De Todas Las Cosas. El ser humano también aprendió hace mucho tiempo que al fusionar su propia conciencia individual, o Alma, con aquella Luz, su conciencia se expandía de tal manera que la conciencia individual se volvía Universal, y que entonces era capaz de de experimentar conscientemente la Fuente Última de Todas Las Cosas: la ola que retorna al océano.

Aquí el punto, nuevamente, es que cualquier ser humano puede saber y validar estas leyes naturales mediante su propia experiencia, lo que no requiere ningún tipo de sistema de creencias. La clave para hacerlo, de nuevo, es progresivamente aligerar, o incluso detener, la respiración.

Cualquiera puede hacer esto. Si dudan de esto, o se preguntan cómo es posible, simplemente prueben el siguiente método: al inhalar simplemente afirma mentalmente el número “uno”. Al exhalar simplemente afirma mentalmente el número “dos”. El ‘secreto’ aquí es concentrarse tan intensamente como puedan en los números uno y dos. Este acto de concentración, intensificado por el deseo manifestado como voluntad, progresivamente produce que la respiración se vuelva cada vez más ligera, o incluso se detenga.

Recuerden que la conciencia es energía y que no puede ser destruida. Sólo pude cambiar de forma. Por ello, contrario a lo que alguien pudiera pensar, cuando la respiración se detiene esto no significa que se vaya a morir. La conciencia NO depende de la forma humana. Cuando la respiración se detiene, la LUZ interior, intrínseca a la conciencia, pronto comienza a aparecer. Al hacerlo, simplemente avanza hacia dentro de ella mediante al acto consciente de entregarte, de rendirte. Rendirte a ella permitirá entonces una fusión de tu propia conciencia con la Conciencia Universal, simbolizada por la Luz. CUALQUIERA PUEDE HACER ESTO Y ENTONCES, CONOCER POR SÍ MISMO ESTA LEY NATURAL.

 

La Ley Natural de la Respiración

Es esta ley natural de la respiración, cuando es detenida o profundamente aligerada, lo que ha permitido a todos los grandes maestros de siglos relativamente recientes, en comparación con todo el tiempo que el ser humano ha estado en el planeta, decir, domo Jesús: “Cuando tu ojo se vuelve uno, el cuerpo entero se llena de luz”.

Simbólicamente hablando, nuestros dos ojos físicos se correlacionan con los dos movimientos respiratorios: inhalación y exhalación. Son la inhalación y exhalación respiratorias las que mantienen la conciencia individual totalmente imbuida y enredada en la dualidad, o polaridad, de la vida misma.

Placer y aversión, felicidad y tristeza, amor y odio, etc., etc., se correlacionan con, y demuestran esta ley natural. Los números uno y dos se correlacionan con  la ley natural de la finitud y la dualidad: la causa y el efecto. Sin embargo, entre el uno y el dos existe un intervalo, o cero. El intervalo, o cero, se correlaciona con la Conciencia Universal, o infinito. Así, cuando la respiración se detiene o se vuelve muy, muy ligera, el intervalo es percibido.

Y lo que es percibido con el ojo único, o lo que se ha llamado el “tercer ojo” que existe naturalmente al interior de la conciencia, y a lo que se puede acceder y con lo que es posible fundirse, es nuestra Alma. Cuando esto ocurre, la ley de la dualidad cesa de existir. Se obtiene una satisfacción última. El Alma se correlaciona astrológicamente con Plutón.

Desde el punto de vista de las leyes naturales, es interesante notar que, históricamente hablando, las matemáticas avanzadas como el álgebra, la trigonometría, la física cuántica, etc., no pudieron desarrollarse hasta contar con la idea o concepto del cero. Esto se produjo en el siglo tercero d.C. en la India. Fueron los matemáticos de la India que concibieron el número cero. Y, por supuesto, desde el punto de las cosmologías, esto ocurrió como extensión directa de su comprensión natural del origen de la Creación: a partir de la nada, o del cero, se produjo la Creación manifestada: la manifestación de lo no manifestado, la causa sin causa.

 

3) El Ego

En la forma humana, el Alma manifestará lo que se conoce como el ego. El ego se correlaciona astrológicamente con la Luna. También el ego es pura energía. No podemos  abrir el cerebro y encontrarlo.

A diferencia de la energía del Alma, que se sostiene de vida en vida hasta ocurrir la fusión final con La Fuente, la energía del ego en cualquier vida se disuelve al término de esa vida física.

La analogía de la ola y el océano sirve nuevamente para ilustrar este punto. El océano puede ser igualado con el Alma, y la ola puede ser igualada con el ego. Es por supuesto el océano (Alma) el que manifiesta las olas (ego), vida tras vida. Y tal como las olas se levantan y caen en cualquier vida dada que el Alma manifiesta, el océano se sostiene. En otras palabras, los egos que el Alma manifiesta en cada vida se levantan desde el nacimiento, pero finalmente se disuelven de vuelta en el océano (Alma) al completarse esa vida. Su energía no se destruye, sino que es simplemente absorbida de vuelta en la energía que la creó inicialmente. El ego creado por el Alma de este modo permite  la acción en cada vida del aspecto individualizante del Alma.

El Ego como vehículo de la evolución

En cada vida el ego es creado por el Alma de tal manera que sirva como el vehículo a través del cual las intenciones evolutivas del Alma puedan tener lugar en esa vida. Cada ego que el Ama crea se orienta hacia la realidad de tal modo que la naturaleza misma de esa orientación sirva como el vehículo a través del cual las lecciones de la vida puedan tener lugar y ser comprendidas por el Alma. En cada vida, el ego permite que exista una auto-imagen del Alma, en su aspecto individualizante.

Una analogía con un proyector de películas ilustrará este punto. Si tengo un proyector de películas cargado con un carrete de film, y una pantalla enfrente del proyector, y enciendo esta máquina que generará luz desde su interior, no tendré una imagen clara y distinta en la pantalla a menos que tenga un lente en el proyector. Sin el lente, lo que se manifestará desde el proyector no será más que luz difusa. Así, el lente sirve como un vehículo, a través del cual las imágenes en el film pueden ser enfocadas y tener una forma definida y distinta.

De la misma forma, el ego que el Alma genera en cada vida permite que exista un vehículo, o un lente, a través del cual las imágenes inherentes que existen en el Alma pueden tomar forma. Esta ley natural de la conciencia es, de este modo, la causa que permite la auto-percepción individual y la misma palabra “yo”.

El Alma, Plutón, también se correlaciona con el código genético –ARN y ADN, cromosomas y enzimas. En cada vida, el Alma es la DETERMINANTE DEL CÓDIGO GENÉTICO COMPLETO DE LA VIDA, DE LA FORMA HUMANA EN QUE SE NACE.

Cada vida que el Ama elige es la continuación de aquella que ha tenido lugar antes, de modo que cada nueva vida iniciada se correlaciona con las lecciones e intenciones en curso de esa Alma. Así, el tipo de cuerpo, lo que incluye la raza en que nacemos; la apariencia; la cultura en que nacemos; los padres de origen; la naturaleza individual y específica de las emociones, sentimientos, la psicología, los deseos, etc. se correlacionan con las intenciones del Alma reflejadas en el código genético en total, en cada vida.

A todo esto luego damos forma individual en cada vida, vía la estructura egocéntrica (Luna) que el Ama crea en esta vida. Así, todos pueden decir cosas como “esto es lo que yo soy”, “esto es lo que necesito”, “esto es lo que estoy sintiendo”, “esto es lo que estoy tratando de aprender”; etc.: el aspecto individualizante del ego que el Alma crea en cada vida.

 

El Plano Astral

Cuando tiene lugar la “muerte” en cualquier vida, como dijimos antes, el ego que el Alma ha creado para esa vida se disuelve de vuelta a su origen: el Alma. Dado que ambos son energía, y que la energía no puede destruirse, ¿a dónde va el Alma tras la muerte física, del cuerpo? En otras palabras, ¿adónde va, en términos energéticos?

La mayoría de nosotros ha oído las palabras “el plano astral”, o el cielo  el infierno. Obviamente, a lo que se refieren este tipo de palabras es a otras realidades o planos de existencia. De hecho hay otras realidades o planos de existencia. Hablando simplemente, el plano astral es un plano energético de existencia al cual van todas las Almas tras completar las vidas físicas en lugares como la Tierra. Energéticamente, este plano de existencia es mucho menos denso materialmente que los lugares como la Tierra.

Tras la muerte física el Alma “va” al plano astral, a fin de revisar la vida que se acaba de vivir, y prepararse para un nuevo nacimiento en lugares como la Tierra. Al completarse una vida en la Tierra, en “ego” se disuelve de vuelta en el Alma de manera que el centro de gravedad de la conciencia, en el plano astral, es el Alma misma. Para la mayoría de quienes viven vidas en el plano material que llamamos la Tierra, el centro de gravedad de la conciencia es el ego. Esto es el por qué la gran mayoría de las personas sienten en su vida, dentro de sí, que están separadas de todo lo demás, siendo el centro de gravedad el “yo” egocéntrico. En el plano astral el centro de gravedad se desplaza al Alma misma, de una manera en que, una vez tiene lugar la muerte en cualquier vida, se mantiene una “memoria” del ego de esa vida.

 

Vidas por venir

Esta memoria del ego es necesaria para el Alma, por cuanto es una memoria  que permite al Alma no sólo revisar la vida que acaba de vivir, sino que también sirve de base para la siguiente vida a ser vivida, en el contexto de la continuación de evolución del Alma. En cada vida, cada uno de nosotros retoma en el punto en que antes quedó. Así, esta memoria de ego en cada vida sirve como factor causal del tipo de estructura egocéntrica que el Alma necesita crear en la vida siguiente. En esencia, es esta memoria del ego y las “imágenes” que contiene lo que servirá al Alma de base para el siguiente ego que el Alma necesita generar en cada vida sucesiva para promover la continuación de su evolución.

Hablando astrológicamente, esto está simbolizado por Plutón (el Alma), y los Nodos Sur y Norte de la Luna. El Nodo Sur de la Luna se correlaciona con las memorias egocéntricas del Alma, que determinan la posición natal de la Luna en cada vida-el ego actual.

El Nodo Norte de la Luna se correlaciona con el ego en evolución del Alma –la naturaleza y tipos de experiencias internas y externas que el Alma necesita, desea, a fin de facilitar su evolución en curso. A su vez, esto va a constituir las “nuevas” memorias egocéntricas e imágenes a las que el Alma va a recurrir una vez que se haya vivido una vida, al terminarse ésta  con la “muerte” física.

La mayoría de nosotros estamos conscientes de que la Luna también se correlaciona con la familia de origen en cualquier vida dada. Debe estar claro que al llegar la “muerte” del cuerpo físico, el Alma “va” al plano astral, y se encuentra de nuevo con miembros importantes de su familia, y otros seres cercanos al Alma. Este es el por qué de que muchas Almas continúan encontrándose de nuevo con aquellos miembros de sus familias al renacer en una nueva vida física en lugares como la Tierra. Es la memoria del ego combinada con la memoria de la familia que determina este fenómeno. Y este fenómeno se mantiene hasta que ya no haya ninguna necesidad evolutiva ni kármica de mantener estas relaciones.

 

4) Las Cuatro Condiciones o Estados Evolutivos

Un principio muy, muy importante a considerar concierne a las cuatro condiciones o estados naturales evolutivos en la evolución de un Alma.

Uno de los grandes problemas de la astrología “moderna” es su total ignorancia de esta ley natural. Como resultado, gran parte, si no toda la comprensión astrológica entra en la categoría de la aproximación “una talla para todos los portes (one size fits all)”. Esta aproximación hace un mal servicio no sólo a la astrología en general, sino también a las personas que intenta ayudar.

Esta aproximación va contra el sentido común y contra la vida misma. Es como decir que si hay una cuadratura de Venus con Plutón, el “significado” es el mismo para todos. Este enfoque no toma en cuenta el CONTEXTO INDIVIDUAL de nada.

Recordemos una verdad fundamental de la astrología: sólo opera respecto al contexto observado. Si la aproximación “una talla para todos los portes” fuera verdad, por ejemplo, cuando Urano transitó por Piscis en los años 1920, los mismos temas sociales se habrían presentado en todo el planeta. En realidad, ello no fue así, debido al contexto individual. En el contexto de Alemania, por ejemplo, luego de la Primera Guerra Mundial, se manifestó como una ruptura casi total del orden social en que, literalmente, era necesario acarrear bolsas llenas de dinero sólo para comprar un poco de pan. Sin embargo, al mismo tiempo, en los Estados Unidos se manifestó como “los locos años 20” debido al contexto norteamericano en ese tiempo.  En esencia, el fenómeno se alimentó por la “invención” de la tarjeta de crédito sin garantía.

Otra vez, la evolución del Alma se basa en la eliminación progresiva de todos los deseos de separación, exceptuando el único deseo que puede permanecer: el de volver a “casa”, al Origen Primero de Todas las Almas.

Basadas en esta ley natural, hay cuatro condiciones evolutivas naturales, con tres subdivisiones en cada una, que se correlacionan con el viaje evolutivo del Alma. Y, de nuevo, si dudan de esto, simplemente abstráingase de una forma Uraniana (esto es, desapegada), respecto a la sociedad, el país, la cultura, o la tribu, y obsérvenla.

En base a la observación, cualquier observador desapegado será capaz de notar estas cuatro condiciones evolutivas naturales. Estas son las siguientes:

(1) el estado ‘Difusamente Evolucionado’. Aproximadamente entre el tres y el cuatro por ciento de todas las Almas se encuentran en lo que previamente hemos llamado el estado “difusamente evolucionado”. Esto puede significar dos cosas. O bien se trata de Almas que están evolucionando de entrada en la forma de conciencia humana desde otras formas de conciencia tales como los animales o las plantas. O bien de Almas que ha involucionado de vuelta a esta condición debido a causas “kármicas”.

(2) el estado de ‘Consenso’. Son las Almas que han evolucionado hasta lo que puede llamarse el estado de evolución de “consenso”, que comprende aproximadamente el setenta por ciento de todas las Almas sobre el planeta en este tiempo.

(3) el estado ‘Individuado’ de evolución, en que el término “individuado” es usado el sentido jungiano de la palabra. Comprende aproximadamente el veinte por ciento de todas las Almas, y

(4) el estado ‘Espiritual’ de evolución que comprende aproximadamente entre el cuatro y el seis por ciento de todas las Almas sobre el planeta.

Es extremadamente importante comprender que ningún astrólogo puede determinar la condición evolutiva de un Alma sólo mirando la carta natal. El astrólogo debe observar e interactuar con el cliente a fin de poder hacer esta determinación.

Una buena forma de hacer esto en la situación de consulta cuando un cliente ha llegado a ver al astrólogo es, simplemente, preguntarle por qué está ahí, y qué preguntas tiene. Generalmente, la naturaleza misma de las preguntas dará la clave al astrólogo sobre cuál es la condición evolutiva del cliente. Por ejemplo, si un cliente pregunta “cuándo puedo esperar iluminarme”, y otro pregunta “cuándo tendré mi nuevo BMW”, claramente hay una diferencia observable que refleja el nivel de la progresión evolutiva del Alma.

(1) el estado ‘Difusamente Evolucionado’: Las Almas que están evolucionado de entrada en la forma de conciencia humana, típicamente animales y plantas (las plantas y los animales tienen esencialmente los mismos sistemas “emocionales” y “nerviosos” que los humanos), se caracterizan por una auto-conciencia muy limitada.

Esa autoconciencia se limita al tiempo y el espacio que personalmente ocupan. Cuando se mira a estas Almas a los ojos típicamente expresan una “densidad” en las pupilas, como si estuvieran cubiertas por una película. Estas Almas son típicamente my alegres; muy, muy inocentes; y pueden traer mucho amor a aquellos que están cerca de ellos. La terminología moderna para hablar de este tipo de Almas incluye palabras como cretinismo, muy bajo C.I., mongólicos, retardados mentales, etc.

El deseo principal de este estadio evolutivo es el deseo de ser “normal”, y aquí normal significa ser parte de la mayoría de la gente: el estado de consenso.

A la inversa, puede ocurrir, debido a causas “kármicas”, que las Almas involucionen: lo que significa que tales Almas se ven forzadas de vuelta a este estado. Esto se vuelve muy problemático para estas Almas, porque previamente habían evolucionado más allá de esta condición. Por ello, tales Almas experimentan ahora grandes y humillantes “limitaciones” debido a esta involución. Como resultado, estas Almas están muy, muy enojadas, y algunas pueden crear graves problemas para otras personas. Estas Almas también pueden ser “clasificadas” de acuerdo a la terminología moderna antes mencionada.  Pero la gran diferencia se puede notar al mirar en la pupila de los ojos de estas Almas, en que se notará una gran luz blanca que aparece como atravesando la pupila. Y en esa luz puede sentirse la intensa rabia que hay dentro de esas Almas.

Contiúa ...